Se discute en estos días (ver link) la ubicación de la Nueva Terminal de Ómnibus para Catamarca.
Sin embargo, a la habitual pasividad de los ingenieros catamarqueños, se contrapone la realidad de la Ciudad y la Provincia, que late a un ritmo vertiginoso (por lo visto, más enérgico que la pasmosa reacción de mis colegas).
La magnitud del proyecto y el impacto que generará en nuestra sociedad es de tal magnitud, que resulta imperioso que los profesionales especialistas de cada disciplina opinen sobre las bondades e inconvenientes de su implementación.
No hacerlo, significa relegar espacios a "idóneos y entendidos", que por más buena voluntad que tengan no reemplazan la opinión calificada de un profesional formado.
No se trata de opinar políticamente. Ni se trata de opinar sobre gestiones gubernamentales.
Se trata de asumir el rol que la sociedad nos exige como profesionales. Se trata de entender que no vivimos solos en una ciudad, y que nuestra opinión vale.
Más aún, se trata de revalorizar nuestra profesión opinando con la seguridad que nos dá nuestra formación y experiencia de años de ejercicio.
Es necesario saber qué opinan los ingenieros civiles, toda vez que se trata de obras que sus incumbencias tan abarcativas contemplan.Falta la opinión de los ingenieros viales, los electricistas, los especialistas en telecomunicaciones, los especialistas en obras hídricas y de drenajes, etc.
No sirve esconderse detrás del manto de piedad que el paso del tiempo regala a los acostumbrados a no hacer nada.
Los ingenieros de Catamarca tienen la palabra.
http://www.elesquiu.com/notas/2012/8/14/sociedad-250763.asp
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